El evangelio espiritual y científico de Jesús
- Sebastián Matthew
- 12 ago
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Incluso hoy en día, apenas somos conscientes de las enormes implicaciones que tienen las poderosas enseñanzas que el Maestro de Maestros, Jesús, presentó al mundo. Él mismo lo dijo en su paso por la Tierra:
"El Cielo y la Tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".
Mateo 24:35
Nuestra incapacidad para entender, aplicar y experimentar estos principios universales y estas enseñanzas profundas en nuestra propia vida, individual y colectivamente, se debe muchas veces a nuestra propia ignorancia e inconciencia, y otras a que todo lo que se nos ha informado con respecto al tema procede de una interpretación limitada y falsa de personas que no comprendían en su totalidad aquello de lo que estaban hablando.
Toda la información que nos llega desde la sociedad, a través de instituciones educativas y religiosas, políticas y sociales, funciona como un filtro sutil que impide la recepción y comprensión directa de enseñanzas que son universales y de principios que son comunes a toda vida humana, y básicamente, dificulta el que podamos pensar libremente e interpretar correctamente asuntos que son fundamentales para nuestra evolución, nuestro crecimiento y nuestra capacidad para trascender limitaciones y viejos paradigmas de pensamiento y existencia.
El potencial de un ser humano es ilimitado, pero se ve limitado por su mermada capacidad de razonar correctamente y de pensar creativamente, de permitir que su genio despierte y se manifieste en su procesos-de-pensamiento y en todas las áreas de su vida. Separar espiritualidad y ciencia, filosofía y religión, es un intento inútil y destructivo por fragmentar el poder de la mente humana en su relación libre, íntima y apasionada con el Universo. En verdad, un ser humano verdaderamente evolucionado, un Maestro espiritual, una persona con Sabiduría, es alguien que es capaz de percibir la unidad de los principios subyacentes a todas las ocurrencias y operaciones de la Naturaleza. El hombre es un participante activo en la manifestación de la evolución de los procesos naturales del Universo y, en efecto, puede incidir directamente en ellos y afectar drásticamente el destino individual y colectivo de todos los seres y de todas las formas de vida.
Todos nacemos genios, pero no todos trabajamos activamente para desarrollar el genio, pues lo que ello requiere implica un coraje y una valentía para adentrarse en lo desconocido, un valor y una osadía para trascender miedos y limitaciones, que pocas personas terminan aceptando el reto. Por lo tanto, viven vidas mediocres, superficiales y aburridas, pues no han tomado contacto con la energía y el poder en ellos que es capaz de ir más allá de todo límite, del temor y de la pequeñez. Todos tenemos una imponente capacidad, dones increíbles y un potencial ilimitado, pues todos somos, en esencia, seres espirituales con talentos naturales capaces de crear lo que parece imposible. Porque lo que el Universo es, lo que Dios es, es lo que nosotros somos. El Poder que mueve mundos y galaxias está presente también en cada uno de nosotros, aunque en su mayoría de manera potencial y latente, pues no ha sido reconocido, despertado ni activado, y así, permanece inutilizado, bloqueado u operando a través de programas inconscientes que impiden la manifestación plena, creativa y libre de ese Poder.
Para ayudar a la Humanidad y acelerar la evolución de la conciencia individual y colectiva, ciertos individuos aparentemente 'extraordinarios' aparecen en el escenario del mundo para impartir enseñanzas y demostrar con el ejemplo otra manera de pensar, de vivir y de actuar.
"Cuando quiera y dondequiera que haya una declinación en la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y un aumento predominante de la irreligión, en ese entonces Yo mismo desciendo".
Krishna-Bhagavad Gita
Estos individuos no son "especiales", pero sí tienen una función de comunicar lo que es aparentemente oscuro, vago o demasiado abstracto para la mayoría de las personas, e invitan a la Humanidad a participar conscientemente en su propia evolución, a dar un salto cuántico, a abandonar los viejos paradigmas de conciencia para adentrarse en el campo de una nueva mente y una nueva realidad. Eso es lo que hizo Jesús, y lo que han hecho tantos otros también. No vienen a comunicar nada nuevo, sino a revelar lo que siempre ha estado allí.
"No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir".
Mateo 5:17
Los verdaderos Maestros espirituales son los profesores de la Humanidad, porque lo que enseñan es relevante para todo el mundo y es accesible a todas las personas. Jesús habló de la Realidad más profunda del ser humano, y lo hizo en un lenguaje que cualquiera que desee puede entender. Usó palabras para describir lo que está más allá de los conceptos. Usó metáforas y símbolos para intentar dar a conocer lo indescriptible. Reveló la ciencia espiritual del verdadero perdón, enseñó cómo debemos pensar y comportarnos para alcanzar la meta más elevada del aprendizaje aquí en la Escuela Tierra, diciendo cosas tales como:
"Amen a su enemigo", "No resistan la tentación", "Oren por los que los persiguen", "Recorran la milla extra", "No juzguen para que no sean juzgados", "Perdónalos porque no saben lo que hacen", "el Padre y yo somos Uno", "Yo no soy nada sin el Padre", "obras como éstas y otras más grandes harán ustedes también",
y así sucesivamente. Jesús no estaba enseñando solamente religión, sino dando una instrucción espiritual, científica y psicológica muy precisa acerca de cómo pensar, cómo vivir y cómo moverse en el mundo para alcanzar un estado mental y emocional que es exaltado, inspirado y que está infundido por lo Divino, y que es el resultado de vivir en oración y meditación, de perdonar sistemáticamente, de ponerse en los 'pies' del prójimo, y de un entendimiento profundo e iluminado de la condición y de la mente humanas.
Jesús fue un gran científico porque conocía la mente humana como nadie, y la mente humana es la creadora de todas las formas de vida que conforman la existencia material. Cuando uno conoce en profundidad la mente, puede conocer también todo lo demás. Por eso las enseñanzas espirituales y psicológicas de Jesús eran científicas; porque revelaban leyes universales que están todo el tiempo en operación. "Creer" en Jesús solamente -como promueve la religión convencional- no es suficiente para transformarnos y Despertar espiritualmente; es necesario practicar sus enseñanzas y demostrarlas en la propia vida. Y es así que uno se da cuenta de las profundas verdades contenidas en cada una de sus palabras.
Cuánto más aprendemos acerca de la ciencia espiritual y psicológica del perdón, tanto más nuestra vida se transforma y mayor es el estado de reverencia y revelación en el que vivimos. Pues en verdad la vida es un auténtico milagro. Nuestro sistema de pensamiento basado en el ego y centrado en la separación, en la culpa y el miedo nos impide contemplar la belleza, la abundancia y la majestuosidad de cada momento y de todo lo que nos rodea. El remedio para esta terrible enfermedad es el perdón, el entendimiento de que no estamos realmente separados de Dios ni de nada ni nadie, y de que somos espíritu, no hemos cometido ningún "crimen" o "pecado". Eso sí, nos hemos equivocado y construimos una identidad, una imagen y una mentalidad erróneas y limitadas que han trastocado nuestra conciencia y han hecho de nuestra vida un miserable culto al ego, un espectáculo de pequeñez en el que hemos pretendido excluir a Dios y Su Amor, Su Gracia, Su Luz y todos Sus dones.
No hay límites en todo lo que podemos ser, hacer y tener. Pero nada de lo que somos, hacemos y tenemos tiene sentido alguno si no somos felices, si no somos capaces de saborear el éxtasis de cada momento presente, de disfrutar cada instante del proceso de nuestra vida, si nos olvidamos de Quiénes somos y cuál es nuestro verdadero propósito. Cuando nos olvidamos de Dios, sufrimos, porque nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos y comenzamos a pensar que estamos limitados por el tiempo y el espacio, que somos una imagen, que estamos a merced de fuerzas y poderes externos, y luchamos contra el mundo para "demostrar" nuestro valor. Perdemos de vista que nada es tan sólido como parece y que lo que realmente somos es espíritu no un ego, un cuerpo o un ser separado. Nos olvidamos, en otras palabras, de que el mundo es una ilusión, de que no existe separado de nuestros pensamientos, que es una proyección de nuestra mente y, como tal, es exactamente lo que nosotros queremos que sea -ni más ni menos.
El Evangelio espiritual, psicológico y científico de Jesús afirma que es cambiando nuestras mentes que cambia cómo pensamos, cómo nos sentimos y cómo vivimos. No tiene sentido tratar de cambiar o controlar nada más, manipular el mundo o a otras personas. Lo más efectivo y poderoso es cambiar uno mismo y transformar su mente. Cuando cambia nuestra mente y la manera en que percibimos y cómo nos sentimos, entonces todo es posible.

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